VINO

Viernes, 8.00 pm. Salgo del trabajo con ganas de desconectar. Quedamos en una terraza del Born con los amigos para tomar algo. Pedimos un MasVida 17  fresquito. Charlamos, reimos, arreglamos el mundo. Decido que lo llevaré mañana a la comida en casa de los suegros, me han dicho que cocinarán pescado al horno, seguro que quedo bien.

Navidad. Cena de empresa. Este año, conscientes de los tiempos que corren, optamos por hacerla en la oficina, que cada uno traiga algo para cenar, que no se pierdan las tradiciones! Me toca traer el vino, que complicado! No quiero parecer presuntuoso ni quedarme corto y, por supuesto, tiene que ser vino del Empordà! Escojo un MasVida 23, lo descubrí el sabado pasado en una barbacoa con los amigos. Decidido, traerá buen rollo!

Mayo 2013. Justo un año antes de que nos casemos. Reservo mesa para dos en el restaurante más elegante que me puedo permitir. Qué nervios! Me espero hasta el postre para pedirselo. Me deja escoger el vino (por una cosa en la que me deja mandar...). Pido un MasVida 117. Que se vaya haciendo a la idea... Me dice que sí.

Otoño. 6:00 de la tarde. Estoy sentado en mi sillón con una copa de MasVida 32 en la mano, el fuego desdibuja su silueta. Hablamos de las cosas de casa, del día a día... Tantos años... Tantas experiencias vividas juntos... Belleza envejecida. De repente me mira. No me dice nada y me lo dice todo. Te quiero. Para siempre.